domingo, 20 de noviembre de 2011

BROMAS APARTE - Cap 1 (Parte 1)

Preséntese, por favor ✓ 

Aquella mañana fue como cualquier otra. Como siempre a aquellas horas, el despertador ya había empezado a sonar hacía un buen rato pero yo, encadenado a la cama por culpa de la modorra, no quería levantarme. Después de murmurar un “Cinco minuts másss...” por tercera o cuarta vez ya, abrí los ojos para encontrarme con la negrura que siempre habitaba debajo de las sábanas. Ya estaba yo bostezando y preguntándome qué hora era cuando oí abrirse la puerta. 

-¡Hermanito! ¡Hermanito! ¡Que vas a llegar tarde! -dijo una voz infantil.
Esa era mi hermana Ana. Rizos castaños por debajo de los hombros, ojos almendrados y hoyuelos perpetuos en sus sonrosadas mejillas. Normal que la mimara, mucho, demasiado. La tenía mimadísima. Pero no podía evitarlo.
Bostecé de nuevo y bajé un poco las sábanas para mirarle a la cara.

-¿Qué hora e...s?

Esa última e salió deformada en una o por culpa de otro bostezo. Ana me miraba con cara de preocupada.

-Mamá dice que son menos, menos... ¡cuarto! Eso es, menos cuarto -dijo.

Menos cuarto, menos cuarto... ¿de qué me sonaba a mí esa hora? Ah, sí. Mierda. Volvía a llegar tarde. Me levanté rápido de la cama despotricando contra el mundo en voz baja y me dirigí al baño para quitarme las legañas. Debo precisar que me pasa esto todas las mañanas. Es como si mi cuerpo estuviera programado para no despertarse a la hora que debe. O por lo menos, para no levantarse cuando se despierta. Siempre tardo lo menos media hora en levantarme desde la primera vez que suena el despertador, pero si lo pongo antes también me paso más tiempo en la cama. Es algo que no tiene explicación lógica ni remedio, ya llevo muchos años hecho a la idea.

-Hermanito, hermanito -dijo Ana tirándome de la manga del pijama-. ¿Vas a llegar tarde?

-Grbghi -respondí yo con la boca llena de pasta de dientes y soltando espuma por todas partes. Me enjuagué la boca para responder mejor-. Sí, voy a llegar tarde, como siempre.

Hice una mueca de asco. Ana me miraba de nuevo con expresión preocupada.

-Pero, ¿te van a castigar? Es que por la tarde quiero ir al parque. Marina dice que quiere que hagamos pollitos.

Volví a la habitación para coger mi ropa y fui respondiendo a las preguntas de mi hermana por el camino.

-Mm... sí, digo no. No creo que me castiguen, te llevaré al parque. Harás pollitos. Un momento, ¿pollitos? -pregunté desconcertado con media sudadera puesta y media no. Me había perdido.

-¡Sí! Marina los hace con su madre en casa y dice que me va a enseñar -sonrió ella.

-Ah...

Desconocía yo el método convencional por el que las madres enseñan a hacer pollitos a sus hijas. Y con qué. Pero yo no era quién para cuestionar aquello así que asentí dos veces y terminé de meter la cabeza dentro de la sudadera. Empezaba a hacer frío ya por octubre.

Tardé poco en terminar de recoger los apuntes de aquél día y meterlos en la mochila para bajar a la cocina y tomarme el vaso de colacao que me esperaba encima de la mesa. Mi madre estaba allí, mirándome con cara de juez, como siempre, mientras vigilaba que no se le quemaran las tostadas. Yo sonreí y salí de la cocina con el vaso en la mano. Por las mañanas a lo que menos me apetecía enfrentarme era a mi madre, dicho esto sin ánimo de faltar al respeto. Pero aquello de que ella siempre fuera más puntual que nadie en todo hacía que por las mañanas el choque fuera inevitable. Ana me siguió como si fuera un pollito.

-Hermanito, ¿a qué hora vuelves? -preguntó Ana desde la puerta de la cocina después de verme coger la bici.

-Pues... diría que a las 2 y cuarto, como siempre, siempre y cuando no me castiguen, pero como tengo Literatura con Laura... sep, 2 y cuarto, ¿porqué? -esta conversación me sonaba de algo.

-¡No llegues tarde! -demandó ella, hinchando los carrillos.

-Claro que no, enana. Y si llego tarde, llamaré, que para eso está el teléfono. Nos vemos, canija -dije dándole un beso en la mejilla y saliendo disparado por la puerta.

Eran menos cinco, lo que indicaba que estaría en la puerta del instituto a menos diez. Laura era una profesora permisiva, siempre contenta con algo, un amor de persona, y desde que estaba embarazada nos trataba incluso mejor así que no me preocupaba mucho el tema del castigo. Pero como decía María de vez en cuando, “no vendas la piel del oso antes de cazarlo”. Porque las cosas no siempre salen como esperas. Subí las escaleras de dos en dos y de tres en tres, tratando de no hacer mucho ruido porque el hombre que se encargaba de la limpieza, Tomás, siempre estaba dando vueltas para pillar a la gente haciendo algo indebido y odiaba pero con saña que corriéramos por los pasillos. No hubiera sido muy divertido cruzarse con él y estar aguantando su charla sobre los buenos modales durante al menos un cuarto de hora, momento en que se acababa su discurso preprogramado y se iba refunfuñando por donde había venido que si la juventud de estos días no conocía el respeto, que si deberían atarlos más cortos, que si no los educaban bien... yo tenía la teoría de que ese hombre había visto Harry Potter y se había quedado traumatizado de por vida con el carácter de Filch, debía de haberle parecido la perfección personificada.

Cuando alcancé la puerta del aula 13, en la que dábamos clase los de 2ºC, respiré hondo, preparé mi mejor sonrisa de “he tenido una mala mañana, profesora” y entré. Cuál no fue mi sorpresa al ver que, en el asiento del profesor, donde debería estar sentado el cuerpo abombadito y frágil de nuestra querida Laura, se encontraba un hombre espigado, de pelo rubio-castaño y gafas. Me quedé en el sitio con cara de idiota.

-Esto... buenos días -fue lo único que se me ocurrió decir.

El hombre me miró y volvió al papel que tenía encima de la mesa, buscando algo. Debía de haber pasado lista hace un rato y yo no sabía muy bien qué pensar. ¿Sería un nuevo psicólogo? ¿El típico tío que te meten en una clase para darte una charla de sexualidad que, a la edad que tienes, te suena a cuentos de viejas? El caso es que el hombre no tenía pinta de psicólogo pero tampoco de guardia urbano, ni de entendido en ningún tipo de materia, dicho lo dicho. Al final encontró mi entrada en la tabla y se levantó.

-Aquí estás. Adrián Estébanez, ¿cierto?

Asentí. Luego se me ocurrió que podría haber dicho que no pero no hubiera sido una buena idea dadas las circunstancias.

-Siéntate, si tienes sitio a estas alturas -soltó.

Lo miré, enarcando las cejas, como para darle a entender que no era un buen comienzo, odiaba a la gente borde. Pero me ignoró así que me senté al lado de María, que, como siempre, me había guardado un asiento a su lado. Como para plantarle un beso en la cara.

-Pues bien, ya que no estabas aquí en el momento que te tocaba, lo repetiré por ti. Me llamo Luis Matas y a partir de hoy y hasta que acabe el curso sustituiré a la profesora Laura Manzanedo en sus clases de Literatura, así como ocuparé su puesto como tutor de esta clase.

Oh, vaya. Eso sí que no me lo esperaba. Luis, por su parte, siguió a su bola con lo que estaba contando.

-Lo he comentado antes pero puesto que no estabas -remarcó estas dos palabras y yo volví a enarcar las cejas-, te diré que espero que todos vosotros seáis puntuales en mis clases y, ya que hoy mismo has llegado tarde, espero que no se vuelva a repetir.

Casi se me escapó una carcajada. Ja, yo, YO, yo llegando pronto por las mañanas. Huy qué mal que nos íbamos a llevar, ya lo veía yo venir. De hecho, pensé, no iba a llegar pronto a ninguna, porque todas las clases de Literatura estaban situadas a primera hora. Una hora los lunes, otra los martes y dos más los jueves. Qué eufemismos te suelta la vida en plena cara. María, que veía que en nada me empezaría a reír de forma escandalosa, alargó el codo y me lo hundió en el estómago, dejándome sin aire. Auch, mi aire. Cof. La miré con cara de mártir y ella volvió los ojos en dirección a la pizarra, donde Luis, el gafas, había empezado a escribir a toda leche. Maldita, de esta te acuerdas, pensé. Cof.

3 comentarios:

Xnti Martínez dijo...

Wooo, me gusta este comienzo, ahora entiendo lo del profe buenorro con el que no te llevabas bien. Si se me ocurren ideillas te las diré sip =3

Me ha gustado este comienzo, me recuerda a mi intentando levantarme por las mañanas durante lo que fue mi etapa del colegio. Vivía tan cerca que estaba convencido de que llegaba en 10 minutos así que siempre llegaba un poco tarde. Jajajaja Solo que yo no tengo una hermana tan mona que me levante.
Que María le guarde el sitio si que me recuerda a mi época universitaria (osea, a esta) porque soy yo el que le guarda el sitio a mis amigos en clase jajaja eso me pasa por llegar el primero.

Y bueno, eso o.o en general me gusta el comienzo, oye, escribes muy bien, no lo sabía ò__o estas cosas no se ocultan mala persona. Ahora mismo te sigo el blog y te lo bichearé de vez en cuando para ver como actualizas y seguir la historia que me ha picao ver la continuación =3

chuuu <3

Chandria dijo...

Dios... debo haber dejado muy atrás mi adolescencia porque a mí un profesor así no me caería mal (teniendo en cuenta que es problema mío el llegar tarde). Así que de momento estoy de parte de Luis. Que le dé cañita al chaval y le ponga más derechito que una vela. Sufreee!

Um... la parte que más me ha gustado es la final. Cuando ya se sienta y su amiga le mete un codazo ante el posible "ataque" de risa. Creo que es un momento muy auténtico el de reírte en vez de llorar por lo que se te viene encima xDDD

Aqua Äre dijo...

xDDDD Lo cierto es que lo de Adri llegando tarde lo he sacado de una experiencia propia, yo nunca llegaba a tiempo al colegio, aunque no fuera culpa mía porque me llevaban en coche xD Lo de guardar el sitio lo he puesto porque en el último año de Bachiller en mi colegio ya no teníamos sitios fijos y yo en concreto solía luchar con un compañero por el que estaba en primera fila al lado del radiador xDDD
Si no las oculto! En mi blogger salen los dos blogs y en el de resina tengo este promocionado, a ver si se acerca alguien, pero nada xDD Me alegro de que te haya gustado, intentaré mantener tus expectativas :33

De momento no le cae mal, Chandria. Eso ya vendrá después xDD Es que Adri es muy positivo el hombre y bastante gráfico, así que siempre va al lado de la risa floja xD me alegro mucho de que hayas comentado por aquí, en serio, besos! :3