miércoles, 30 de noviembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

BROMAS APARTE - Cap 1 (Parte 2)

Un par de horas más tarde sonó el timbre del recreo y toda la clase salió en desbandada dejando a Julio, el profesor que daba Matemáticas Aplicadas, con la palabra en la boca. Nada más salir al patio inhalé el aire fresco del otoño y salí pitando para el campo de fútbol.

-¡Eh, Adri! -me saludó Oliver. Me chocó la mano con aire de colegueo y me puso un brazo por encima del hombro-. ¿Te apuntas? Somos impares y aquí nuestro amigo Dani ha pedido guerra.

Miré al mencionado, que era el alero derecho del equipo de fútbol, el cual estaba dando unos toques al balón y sonrió cuando reparó en mí. Estaba acompañado por Jorge, Andrés, Teo (que se llamaba Esteban, Dios sabía porqué), Rodrigo y Alberto. Era el típico partido de todos los descansos, tradición creada para descargar frustración porque no te salían las derivadas, porque te habían pillado durmiendo en Biología o porque querías enseñar palmito. Sonreí.

-Por supuesto, tío. ¡Vamos a darles una paliza!

No es por fardar pero gracias a que yo estaba allí, ganamos por 4-2. Qué decir, pocas cosas se me dan tan bien como los deportes; fútbol, baloncesto, carreras... cuando jugaba al pingpon me cargaba las bolas pero si dejábamos ese pequeño bache de lado, mi expediente estaba perfecto.

-¡Venga, Adri, machácales el trasero! -se oía de vez en cuando a María, que nos vitoreaba desde las gradas. Nunca se acercaría a un balón pero le emocionaba vernos jugar, y ay de nosotros como no ganásemos cuando tocaba.

A la vuelta a clase la agarré por detrás de improviso, haciendo que saltara como una rana a la que han pinchado con un palo.

-¡Joder, Adri! ¡Me has pegado un susto de muerte!

-Venganza, mi queridísima María, venganza. Ese codazo en clase dolió mucho pero que mucho, ¿sabes?

-Deberías agradecerme que te lo diera -replicó ella ignorando el hecho de que la tenía agarrada todavía y apenas podíamos avanzar dos pasos entre la marea humana-. Si no lo hubiera hecho ahora estarías castigado.

-Ya, bueno, eso es verdad -ya podía dar gracias de que el gafas no castigara a la primera, también.

-¿Y? ¿Qué vas a hacer? Porque está claro que no vas a conseguir llegar a tiempo todos los días que él de clase.

-Argh -me había olvidado de aquél problema durante el partido. Gracias María por sacarlo a colación-. Mierda. ¿Qué puedo hacer? Llegar pronto no es precisamente lo mío...

-No es que no sea precisamente lo tuyo. Es que no es lo tuyo, punto -rió ella.

-Ya, sí, muy gracioso, carcajeante. Any idea?

-Ninguna en absoluto, si quieres que te sea sincera.

La miré con cara de pasmo absoluto. María, mi María, que siempre me sacaba de los líos, no tenía idea sobre cómo ayudarme. Estaba perdido. El resto del camino lo hice con la cabeza en las nubes, tratando de idear alguna manera en que pudiera llegar a clase lunes, martes y jueves. Pero para cuando llegó la hora del receso final, la hora de la libertad para el resto de los mortales, yo todavía no había conseguido que se me ocurriese nada y me sentía patético. Pero patético de verdad.

Cuando llegué a casa Ana ya me estaba esperando con cara de “come rápido que nos vamos al parque” y se llevó una decepción cuando le dije que tenía que esperarse a que hiciera los deberes. Hinchó los carrillos y volvió a plantar su pequeño trasero con falda en el sillón, donde estaba viendo Lazy Town. Algo que nunca me explicaría como podía gustarle a alguien. Tras pegarle de cabezazos a las derivadas y llamar un par de veces a María -en realidad llamé tres pero a la tercera tenía el móvil apagado y estoy totalmente seguro de que lo hizo aposta-, acabé los deberes y cogí a la trasto para irnos al parque. Como siempre, aquello estaba lleno de marujas a más no poder y de críos, así que me llevé los cascos y el mp3 y estuve ausente la mayor parte del tiempo. Finalmente, Ana se acabó cansando de hacer pollitos de una manera que yo todavía no había averiguado y me dijo que nos fuéramos a casa. La cogí de la mano y andamos hasta la esquina, donde al girar me choqué con alguien.

-Arg, tío, mira por dónde vas -dije sacudiendo la cabeza y tratando de enfocar los ojos. Cuando lo conseguí, se me revolvieron las tripas-. Vaya, profesor, qué sorpresa verle por aquí.

¿Qué cojones hacía aquí este hombre? Luis se recolocó las gafas y me miró con sorna.

-Iba de camino al supermercado, querido alumno -odio que se carcajeen de mí, ¿lo he dicho ya?-. Acabo de salir de casa.

-Pues no lo había visto nunca por el barrio -dije, tratando de aparentar un tono casual y amable.

-Eso es porque me acabo de mudar -dijo él. Se giró y señaló uno de los edificios que me quedaban en frente, con un portalito muy resultón, que tenía unas seis o siete plantas. Qué cuco.

-Ah... -fue todo lo que pude decir. No sabía qué me asustaba más, que el gafas viviese cerca de mi casa o la posibilidad de cruzármelo por la calle en el momento menos esperado (como hoy).

-Hermanito.

Ana, que había pasado toda la conversación callada, me tiraba de la manga con impaciencia.

-Hermanito, tengo hambre.

Claro, normal. Habíamos estado allí sus buenas dos horas y Ana todavía no había merendado. Parecía una enana pero era una zampabollos compulsiva, sobre todo de los que tenían chocolate como relleno. Ay, cómo se parecía a su hermano.

-Claro, canija. Ahora nos vamos a casa, no te preocupes -le dije con tono dulce.

-¿Esta es tu hermana? Es muy guapa -dijo Luis metiéndose en la conversación y sonriendo a Ana.

Al principio ella lo miró con los ojos muy abiertos pero luego sonrió muy orgullosa de sí misma con las mejillas sonrosadas y yo contuve una mueca. Encima, mujeriego, aunque con la apariencia que tenía no me extrañaba demasiado. Lo raro era que no hubiera visto a las chicas de clase babear sobre el escritorio. Que también podía ser que no hubiera prestado demasiada atención. Tendía que acordarme de fijarme al día siguiente.

-Sí, se llama Ana -dije, sintiéndome un poco estúpido por el tono de madre orgullosa con el que lo decía. Carraspeé-. Bueno, profesor, nos tenemos que ir. Nos veremos, eh... mañana.

Luis asintió.

-No te olvides de llegar a la hora o tendré que castigarte.

-Sí, claro... -dije automáticamente. Ya.

Lo vi alejarse en dirección al supermercado más cercano, tratando de pensar una excusa por la que al día siguiente no me castigaran por llegar tarde. Ana me miró con los ojos brillantes cuando empezamos a andar y Luis desapareció detrás de una esquina.

-¡Hermanito! ¡Hermanito! ¿Quién era ese hombre? ¿Tu profesor? ¡Es muy guapo! -dijo toda emocionada y casi trabándose con las palabras.

-Esto... sí, es mi profesor. Sí, es nuevo -respondí yo con medio monosílabos.

-¡Ahhh! -soltó con adoración.

Todo el camino de vuelta a casa, todo el camino, Ana estuvo como en las nubes pensando en Luis y a mí me sirvió de entretenimiento para picarla. Ella se defendía de mis insinuaciones sobre su comportamiento de “princesita de cuento” argumentando que con cinco años ya era mayor y que debía buscarse un novio. Jesús, por encima de mi cadáver, pensé. Al final llegamos a casa, donde le preparé un vaso de leche con colacao y nos sentamos juntos a ver lo que estaban echando en la tele.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Test para escritores

Este es un test que encontré por el foro de Laura Gallego García, donde también publico Bromas Aparte actualmente, y bueno, me apetecía hacerlo. Sé que este blog lo creé para subir sólo mis historias pero empiezo a pensar que subir pequeñas partes de mí que no sean historias ajenas también es una buena idea. Así que esto es para que conozcáis un poco más a la pequeña (o grande, eso lo decidís vosotros) escritora que hay en mí.


1. ¿QUÉ TIPO DE LITERATURA ESCRIBÍS? Pues de muchos tipos. Generalmente mis historias están centradas en una historia de amor, pero el resto puede ser fantástico, realista, futurista... Ahora mismo tengo en proyecto 1 futurista, 2 realistas, 3 fantásticas, un fanfic y una cosa rara.


2. ¿SOLÉIS ESTAR CON OTROS ESCRITORES? Sí. Tengo varias amigas que se dedican a escribir, unas más que otras, y también participo en un foro de rol, por lo que estoy todo el santo día escribiendo así como hablando con quienes escribo.


3. ¿EN QUÉ OS INSPIRÁIS PARA HACER LAS HISTORIAS? Depende. He tenido varias veces, muchas, que se me ocurren las historias cuando voy en el tren, en el metro o cuando estoy abstraída en casa y me pongo a pensar en las musarañas. Otras (estas han sido pocas pero me pasó hace unos días) sueño historias y por la mañana me acuerdo de ellas. Trato de retener todo lo que puedo de ellas en mi mente y lo escribo, y una vez lo tengo, decido si merece la pena desarrollarlo o no.


4. ¿OS HABÉIS PROPUESTO ALGUNA VEZ ESCRIBIR EN SERIO? Muchas veces, de hecho, ahora mismo lo estoy haciendo con una de mis historias y con otra de ellas espero empezar muy pronto, todavía estoy de investigación por mi mente para no dejar nada de lado.


5. ¿DEJÁIS QUE LA GENTE LEA VUESTRAS HISTORIAS? ¿A QUIÉN? Sí. Todo lo que escribo que pienso que merece la pena lo subo a mi blog de historias, pero también se lo paso a mis amigas escritoras para que me den el visto bueno y me critiquen.


6. LOS NOMBRES. ¿DE DÓNDE LOS SACÁIS Y PORQUÉ? la mayoría me salen solos, pero cuando tengo que buscar nombres suelo hacerlo en “20000 names”, una página de internet que adoro. Luego es cuestión de ver cuál me pega, o me llama, más.


7. ÍDOLOS. ¿COMO QUIÉN QUERRÍAIS ESCRIBIR? Uf. Lo cierto es que nunca he pensado en escribir como nadie famoso, siempre he pensado que la manera de escribir es propia de cada escritor. Yo no quiero escribir como nadie, quiero que mis libros gusten tanto como los de otros. Y a mí me gustaría que mis libros gustasen mucho, mucho, por cómo escribo yo misma.


8. ¿HABÉIS HECHO GUIONES PARA JUEGOS O ALGO ASÍ? No.


9. ¿CÓMO SOPORTÁIS LAS CRÍTICAS? Depende. Hay gente que critica de buenas, que te saca muchísimos errores pero que te lo dice amablemente, y otra gente que se dedica a sacarte errores porque sí, con cara de tiesto. Si se me dicen bien, las acepto, si se me acusa de cometer errores o si se me echan a la cara, pues salto.


10. SI HABÉIS PRESENTADO ALGO A UN CONCURSO, ¿QUÉ TAL OS HA IDO? Nunca he presentado nada. Miento, presenté un minirelato (una página) hace 3 años o así, a un concurso en internet, pero no gané.


11. ¿APUNTÁIS DESDE CUÁNDO EMPEZÁIS A ESCRIBIR Y CUÁNDO TERMINÁIS? No, nunca se me ha pasado por la cabeza hacerlo y estoy segura de que, de decidir hacerlo, se me olvidaría.


12. ¿LA MÚSICA OS HACE ESCRIBIR MEJOR O PEOR? ¿CON QUÉ CLASE DE MÚSICA? Depende del momento y de mi humor, pero yo diría que me ralentiza, me distrae muchísimo. La música es otra de las cosas que me atan, como el escribir, y si estoy haciendo lo segundo y me pongo música, no puedo evitarlo, me centro en la melodía y en la letra e inevitablemente acabo dejando la escritura de lado para cantar o cerrar los ojos dejándome llevar.


13. ACTUALMENTE, ¿CUÁNTAS HISTORIAS ESCRIBÍS A LA VEZ? No quiero escribir varias historias a la vez, me carga mucho. Traté de escribir dos hace tiempo pero siempre acababa desatendiendo una. Prefiero ir una por una y acabarlas que dejarlas para siempre en el limbo.


14. ¿OS HABÉIS PREGUNTADO ALGUNA VEZ SI VALÉIS O NO PARA ESCRIBIR? Muchas veces, muchas. Pero prefiero sacarme esa pregunta de la cabeza, porque me deprimo yo sola, y simplemente escribir.


15. PREGUNTA CURIOSA Y TONTA. ¿PARA CADA HISTORIA QUE ESCRIBÍS EN EL ORDENADOR USÁIS DISTINTA LETRA, ESTILO Y COLOR? Pues lo cierto es que sí, ahora que lo preguntas. No me había fijado hasta ahora pero tiendo a clasificarlas. No tanto por el tipo de letra ni el color (casi siempre escribo en Times New Roman) pero para los prólogos o epílogos, los flashbacks y las notas, etc, sí que cambio la fuente en cada historia. Supongo que es una manera de “personalizar” cada historia.


16. ¿ESCRIBÍS A MANO Y A ORDENADOR A LA VEZ? Escribo a ordenador. Antes me gustaba mucho escribir a mano pero iba más lenta y luego era un coñazo tener que pasarlo a ordenador y me quitaba mucho tiempo. Así que a menos que no tenga el ordenador a mano, escribo con él.


17. ¿LOS PERSONAJES DE VUESTRAS HISTORIAS SE HAN INSPIRADO ALGUNA VEZ EN ALGUIEN QUE CONOZCÁIS? Un par de veces sí. En Bromas Aparte hay dos personajes que nacieron de mí y de una amiga mía, respectivamente. Pero por los demás, no. Esa fue la última vez, me gusta que los personajes sean únicos.


18. ¿A QUÉ EDAD ESCRIBISTEIS VUESTRA PRIMERA HISTORIA? ¿OS ACORDÁIS DE ELLA? La edad no me acuerdo pero debió de ser por los 8 años y todavía conservo la tapa del cuaderno (la historia desapareció, debí de arrancarla más adelante). Aunque es más como un diario, es un diario en el que cuento que descubro la Alántida, lo que pasó allí al llegar, etc.


19. ¿QUÉ CARRERA ESTUDIARÍAS PARA CONVERTIRTE EN ESCRITOR? Puff, ni idea. Yo creo que la carrera influye en qué tipo de escritor pero estudiar o no no te convierte en escritor, sólo te “ayuda”, por así decirlo. Cuando estudias te haces más sabio, tienes más conocimientos, y estos te pueden servir para escribir.


20. ¿CREES QUE EL ESCRITOR NACE O SE HACE? Yo creo que nace, desde el punto de vista de que escritor es escritor quien ama escribir, quien “vive” escribiendo en su mente. Todos podemos ser escritores, sí, pero el amar el acto de escribir, de imaginar historias, es lo que yo considero que debe ser el alma de un escritor, eso es un escritor en el sentido completo de la palabra.


21. ¿QUÉ TRES PREGUNTAS HARÍAS A UN ESCRITOR?
-¿Cómo llegaste a escribir?
-¿Cómo sueles imaginar tus historias?
-¿Cuál es la historia que más te ha marcado y porqué?


22. ¿REALIZÁIS ESQUEMAS PREVIOS ANTES DE EMPEZAR A ESCRIBIR O LO HACÉIS SOBRE LA MARCHA? Suelo realizar esquemas, muchos, tanto en mi mente como escritos. De los hechos que ocurrieron antes, de los que tienen que ocurrir, de las relaciones entre los personajes antes y después, de las claves, de lo que sabe uno y otro no, de lo que deben saber, de lo que no deben saber bajo ningún concepto, sus personalidades, sus historias, sus gustos, sus traumas...


23. ¿PORQUÉ ESCRIBES? Porque lo amo, amo escribir. No por el acto mismo de teclear sino por el de imaginar. Llevaba años imaginando situaciones, historias, personajes, pensamientos, etc, hasta que se me ocurrió que podía escribirlos. Me gusta crear, imaginar detalles, todos los que he puesto arriba y más, y escribirlos es conservarlos, es ponerlos sobre papel para tenerlos siempre conmigo.


24. ¿CUÁNDO Y DÓNDE SOLÉIS ESCRIBIR? Normalmente cuando estoy sola en casa, o en mi cuarto con la puerta cerrada, en el metro con los cascos (ultimando detalles y haciendo esquemas sobre todo)... me gusta estar conmigo misma y sin nadie más cuando estoy escribiendo, saber que me dedico sólo a eso, en ese momento.


25. ¿CÓMO SOLÉIS ENFOCAR VUESTROS ESCRITOS? ¿DESDE LA VISIÓN DE VUESTROS PERSONAJES (PRIMERA PERSONA) O COMO UN OBSERVADOR OMIPRESENTE (TERCERA)? ¿O TENÉIS OTROS MÉTODOS? Suelo hacerlo en tercera persona casi siempre y como narrador omnipresente. Describo lo que ocurre, doy detalles de antes y después, lo que piensan los personajes... hay veces que me tengo que cortar las manos porque si no pondría demasiadas cosas y el misterio se iría a la porra.


26. ¿CUÁNTAS HISTORIAS, CUENTOS, RELATOS CORTOS... TENÉIS ESCRITOS YA? Ninguno xD No, es broma, sólo tengo sin acabar las novelas, tengo muchas planeadas pero no he conseguido todavía acabar ninguna ni he tenido tiempo. Con suerte para mediados del año que viene habré acabado Bromas Aparte y podré ponerme o con el fanfic que tengo entre manos (de HP) o ir de cabeza al próximo proyecto de libro. En cuanto a relatos cortos o cuentos yo diría que tengo tres, pero tan pequeños que casi no cuentan.


27. ¿OS GUSTARÍA QUE UNA DE VUESTRAS HISTORIAS FUESE AL CINE? Por supuesto, me encantaría, lo adoraría. De hecho, hay uno de mis proyectos que me gustaría poder llevar al cine mucho más que los demás, pero no tengo mucha fe por el momento. Primero: conseguir publicar. Y ya veremos qué viene después.


28. ¿CUÁL ES TU META COMO ESCRITOR/A? Para mí ser escritora no es una obligación, no me pongo como meta algo del estilo “ser la mejor escritora del mundo” ni “ganar X con mis libros”. Yo diría que mi meta más inmediata es conseguir publicar alguno de mis libros y, con ello, descubrir si a la gente le gustan mis historias.


29. ¿OS MOTIVÁIS CUANDO ESTÁIS ESCRIBIENDO? Bastantes veces, aunque por desgracia no me motivo cuando debería. Normalmente me motivo en momentos concretos de la historia, hay algunos que tengo muy desarrollados y otros que lucho por llevar adelante. Si me motivara cronológicamente todo sería mucho más sencillo.


30. ¿TE VES VÍCTIMA DE LA PÁGINA EN BLANCO? En parte sí y en parte no. Me veo víctima de los principios en blanco, porque siempre me cuesta bastante encontrar la manera correcta de empezar una historia, un principio que enganche y que se corresponda con lo que yo quiero, que me haga sentirme orgullosa de él y que luego no me cause problemas del tipo “mierda, metí una cosa que no debía” y demás. He llegado a reescribir el principio de una misma novela 5 veces seguidas en media hora. Pero es que escribir en sí mismo no es siempre fácil.


31. ¿A QUIÉN DEDICAS TUS ESCRITOS? En general, a mis amigos, a aquellos de mis amigos que comparten mis gustos y que se preocupan por mis historias, los que me dan la lata para que siga escribiendo y que siempre están ahí. Y luego, por extensión, a todas aquellas personas que de un modo un otro han llegado a leer algo de lo que escribo y les ha gustado.


32. ¿CUÁNTAS HISTORIAS SOIS CAPACES DE ESCRIBIR EN UN AÑO? Todavía no he llegado a acabar una sola así que... pero si te refieres a crear, a decidir personajes, a encadenar acontecimientos y crear una historia (escribir es simplemente pasar las palabras al papel de la manera correcta) muchas, muchísimas. Tantas que no soy capaz de contarlas. Por suerte o por desgracia, la mayoría quedan descartadas así que no me siento más presionada.


33. ¿PORQUÉ TE GUSTARÍA SER ESCRITOR? Porque así podría dar a conocer mis historias, más gente disfrutaría de ellas. Hay gente que no les gustaría pero con que hubiera alguna que disfrutara de ella el hecho de ser escritor cobraría sentido. El hecho de saber que las cosas que tú haces con tus propias manos gustan causa una satisfacción indescriptible.


34. ¿CUANDO ESCRIBÍS UNA HISTORIA, QUÉ ES LO QUE MÁS OS CUESTA ESCRIBIR? ¿LAS ESCENAS DE AMOR, DE GUERRA, DE MUERTE...? Las de guerra. Son unas de las que más me gustan pero para mí también son las más difíciles. Las peleas en general, las contestaciones bordes y demás, las reacciones de cada personaje en esos momentos me cuesta mucho imaginármelas, quizás porque yo misma no tengo mucha mano con los conflictos. Salto a la mínima y siempre acabo diciendo chorradas o me anulo a mí misma por no saber cómo contestar, no valgo para pelear inteligentemente.


35. VELOCIDAD: ¿CUÁNTO SOLÉIS TARDAR, MÁS O MENOS? ¿LA VELOCIDAD PERJUDICA EN LA CALIDAD DE  LA HISTORIA? Yo creo que la velocidad de escritura no perjudica en la calidad porque cada escritor es un mundo. Yo escribo bastante rápido cuando me da la inspiración y en esos momentos hay muchas veces que me doy cuenta que me falta algo y corro a corregirlo, o hay algo que no cuadra o que falta... pero también me sale todo más natural y fluido. Y cuando escribo despacio me desespero mucho porque tengo la impresión de que me voy a parar por no saber cómo seguir.


36. ¿CUÁNDO ESTÁIS ESCRIBIENDO NO OS ENTRA UNA IMPACIENCIA FEROZ POR ACABAR LA HISTORIA? Sí, mucha, muchísima. Por acabarlo y por releerlo, por disfrutar de ello. Pero, además, yo creo que me siento mucho más impaciente por llegar a las partes interesantes, las jugosas, esas que escribo con ansia, con malicia, con picardía, esos momentos que uno ama realmente de los libros y que te dejan marcado.


37. ¿ES MEJOR ESCRIBIR PRIMERO LA HISTORIA COMPLETA AÚN CON FALLOS PARA HACER LUEGO UN GRAN TRABAJO DE REVISIÓN O IR POCO A POCO SOLVENTÁNDOLOS? Puff... A esto no sé responderte. Con Bromas Aparte estoy haciendo y tengo todavía por delante un trabajo de revisión de los que te hielan la sangre en las venas pero escribir un libro solventando los problemas por el camino no es moco de pavo tampoco. Yo creo que depende del libro, porque el segundo caso lo estoy probando con el fanfic que tengo en proyecto y me va bastante bien por el momento, pero no sería capaz de hacerlo con determinadas otras historias. Depende de ellas, de su construcción y su narración. O eso pienso yo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

BROMAS APARTE - Cap 1 (Parte 1)

Preséntese, por favor ✓ 

Aquella mañana fue como cualquier otra. Como siempre a aquellas horas, el despertador ya había empezado a sonar hacía un buen rato pero yo, encadenado a la cama por culpa de la modorra, no quería levantarme. Después de murmurar un “Cinco minuts másss...” por tercera o cuarta vez ya, abrí los ojos para encontrarme con la negrura que siempre habitaba debajo de las sábanas. Ya estaba yo bostezando y preguntándome qué hora era cuando oí abrirse la puerta. 

-¡Hermanito! ¡Hermanito! ¡Que vas a llegar tarde! -dijo una voz infantil.
Esa era mi hermana Ana. Rizos castaños por debajo de los hombros, ojos almendrados y hoyuelos perpetuos en sus sonrosadas mejillas. Normal que la mimara, mucho, demasiado. La tenía mimadísima. Pero no podía evitarlo.
Bostecé de nuevo y bajé un poco las sábanas para mirarle a la cara.

-¿Qué hora e...s?

Esa última e salió deformada en una o por culpa de otro bostezo. Ana me miraba con cara de preocupada.

-Mamá dice que son menos, menos... ¡cuarto! Eso es, menos cuarto -dijo.

Menos cuarto, menos cuarto... ¿de qué me sonaba a mí esa hora? Ah, sí. Mierda. Volvía a llegar tarde. Me levanté rápido de la cama despotricando contra el mundo en voz baja y me dirigí al baño para quitarme las legañas. Debo precisar que me pasa esto todas las mañanas. Es como si mi cuerpo estuviera programado para no despertarse a la hora que debe. O por lo menos, para no levantarse cuando se despierta. Siempre tardo lo menos media hora en levantarme desde la primera vez que suena el despertador, pero si lo pongo antes también me paso más tiempo en la cama. Es algo que no tiene explicación lógica ni remedio, ya llevo muchos años hecho a la idea.

-Hermanito, hermanito -dijo Ana tirándome de la manga del pijama-. ¿Vas a llegar tarde?

-Grbghi -respondí yo con la boca llena de pasta de dientes y soltando espuma por todas partes. Me enjuagué la boca para responder mejor-. Sí, voy a llegar tarde, como siempre.

Hice una mueca de asco. Ana me miraba de nuevo con expresión preocupada.

-Pero, ¿te van a castigar? Es que por la tarde quiero ir al parque. Marina dice que quiere que hagamos pollitos.

Volví a la habitación para coger mi ropa y fui respondiendo a las preguntas de mi hermana por el camino.

-Mm... sí, digo no. No creo que me castiguen, te llevaré al parque. Harás pollitos. Un momento, ¿pollitos? -pregunté desconcertado con media sudadera puesta y media no. Me había perdido.

-¡Sí! Marina los hace con su madre en casa y dice que me va a enseñar -sonrió ella.

-Ah...

Desconocía yo el método convencional por el que las madres enseñan a hacer pollitos a sus hijas. Y con qué. Pero yo no era quién para cuestionar aquello así que asentí dos veces y terminé de meter la cabeza dentro de la sudadera. Empezaba a hacer frío ya por octubre.

Tardé poco en terminar de recoger los apuntes de aquél día y meterlos en la mochila para bajar a la cocina y tomarme el vaso de colacao que me esperaba encima de la mesa. Mi madre estaba allí, mirándome con cara de juez, como siempre, mientras vigilaba que no se le quemaran las tostadas. Yo sonreí y salí de la cocina con el vaso en la mano. Por las mañanas a lo que menos me apetecía enfrentarme era a mi madre, dicho esto sin ánimo de faltar al respeto. Pero aquello de que ella siempre fuera más puntual que nadie en todo hacía que por las mañanas el choque fuera inevitable. Ana me siguió como si fuera un pollito.

-Hermanito, ¿a qué hora vuelves? -preguntó Ana desde la puerta de la cocina después de verme coger la bici.

-Pues... diría que a las 2 y cuarto, como siempre, siempre y cuando no me castiguen, pero como tengo Literatura con Laura... sep, 2 y cuarto, ¿porqué? -esta conversación me sonaba de algo.

-¡No llegues tarde! -demandó ella, hinchando los carrillos.

-Claro que no, enana. Y si llego tarde, llamaré, que para eso está el teléfono. Nos vemos, canija -dije dándole un beso en la mejilla y saliendo disparado por la puerta.

Eran menos cinco, lo que indicaba que estaría en la puerta del instituto a menos diez. Laura era una profesora permisiva, siempre contenta con algo, un amor de persona, y desde que estaba embarazada nos trataba incluso mejor así que no me preocupaba mucho el tema del castigo. Pero como decía María de vez en cuando, “no vendas la piel del oso antes de cazarlo”. Porque las cosas no siempre salen como esperas. Subí las escaleras de dos en dos y de tres en tres, tratando de no hacer mucho ruido porque el hombre que se encargaba de la limpieza, Tomás, siempre estaba dando vueltas para pillar a la gente haciendo algo indebido y odiaba pero con saña que corriéramos por los pasillos. No hubiera sido muy divertido cruzarse con él y estar aguantando su charla sobre los buenos modales durante al menos un cuarto de hora, momento en que se acababa su discurso preprogramado y se iba refunfuñando por donde había venido que si la juventud de estos días no conocía el respeto, que si deberían atarlos más cortos, que si no los educaban bien... yo tenía la teoría de que ese hombre había visto Harry Potter y se había quedado traumatizado de por vida con el carácter de Filch, debía de haberle parecido la perfección personificada.

Cuando alcancé la puerta del aula 13, en la que dábamos clase los de 2ºC, respiré hondo, preparé mi mejor sonrisa de “he tenido una mala mañana, profesora” y entré. Cuál no fue mi sorpresa al ver que, en el asiento del profesor, donde debería estar sentado el cuerpo abombadito y frágil de nuestra querida Laura, se encontraba un hombre espigado, de pelo rubio-castaño y gafas. Me quedé en el sitio con cara de idiota.

-Esto... buenos días -fue lo único que se me ocurrió decir.

El hombre me miró y volvió al papel que tenía encima de la mesa, buscando algo. Debía de haber pasado lista hace un rato y yo no sabía muy bien qué pensar. ¿Sería un nuevo psicólogo? ¿El típico tío que te meten en una clase para darte una charla de sexualidad que, a la edad que tienes, te suena a cuentos de viejas? El caso es que el hombre no tenía pinta de psicólogo pero tampoco de guardia urbano, ni de entendido en ningún tipo de materia, dicho lo dicho. Al final encontró mi entrada en la tabla y se levantó.

-Aquí estás. Adrián Estébanez, ¿cierto?

Asentí. Luego se me ocurrió que podría haber dicho que no pero no hubiera sido una buena idea dadas las circunstancias.

-Siéntate, si tienes sitio a estas alturas -soltó.

Lo miré, enarcando las cejas, como para darle a entender que no era un buen comienzo, odiaba a la gente borde. Pero me ignoró así que me senté al lado de María, que, como siempre, me había guardado un asiento a su lado. Como para plantarle un beso en la cara.

-Pues bien, ya que no estabas aquí en el momento que te tocaba, lo repetiré por ti. Me llamo Luis Matas y a partir de hoy y hasta que acabe el curso sustituiré a la profesora Laura Manzanedo en sus clases de Literatura, así como ocuparé su puesto como tutor de esta clase.

Oh, vaya. Eso sí que no me lo esperaba. Luis, por su parte, siguió a su bola con lo que estaba contando.

-Lo he comentado antes pero puesto que no estabas -remarcó estas dos palabras y yo volví a enarcar las cejas-, te diré que espero que todos vosotros seáis puntuales en mis clases y, ya que hoy mismo has llegado tarde, espero que no se vuelva a repetir.

Casi se me escapó una carcajada. Ja, yo, YO, yo llegando pronto por las mañanas. Huy qué mal que nos íbamos a llevar, ya lo veía yo venir. De hecho, pensé, no iba a llegar pronto a ninguna, porque todas las clases de Literatura estaban situadas a primera hora. Una hora los lunes, otra los martes y dos más los jueves. Qué eufemismos te suelta la vida en plena cara. María, que veía que en nada me empezaría a reír de forma escandalosa, alargó el codo y me lo hundió en el estómago, dejándome sin aire. Auch, mi aire. Cof. La miré con cara de mártir y ella volvió los ojos en dirección a la pizarra, donde Luis, el gafas, había empezado a escribir a toda leche. Maldita, de esta te acuerdas, pensé. Cof.